UNIDAD N° 7 LAS SOCIEDAD DEL RIESGO Y LAS SEGURIDADES HUMANAS: LA VÍA DE MORÍN
7.1 LOS NUEVOS TEMAS DE LA SOCIOLOGÍA CONTEMPORÁNEA
La sociología también se interesa por la vida
cotidiana y la respuesta humana a nuevos problemas como la epidemia del SIDA,
las migraciones o el predominio de la imagen como vehículo de información y
cultura. La Asociación Internacional de Sociología (ISA) fundada en 1949, está
organizada por grupos de investigación que se ocupan de temas diversos, todos
de interés para la disciplina. Para darnos cuenta de lo amplio del horizonte
sociológico baste decir que actualmente la ISA cuenta con 53 grupos sobre temas
tan variados como la niñez, las profesiones, las organizaciones, la economía,
los movimientos sociales, la salud mental, los desastres, la juventud, el
deporte, el lenguaje y el ocio.
Es
imposible, sin duda, referirnos a cada uno de estos desarrollos que tienen una
parte de reflexión teórica y otra, muy importante de estudios sobre situaciones
concretas con el uso de herramientas metodológicas diversas.
En tiempos recientes, una corriente denominada a
sí misma como posmodernismo planteó la relativización de todo el conocimiento
sociológico y la imposibilidad de formular afirmaciones contundentes respecto a
una realidad social cambiante y sujeta a la experiencia personal del observador
de la misma. Los posmodernistas consideran casi imposible la existencia de
regularidades y en su lugar proponen la incertidumbre, la provisionalidad, la
contingencia y el cambio como ingredientes de la sociedad contemporánea que el
sociólogo debe tomar en cuenta si pretende explicarla. 
Sociedad de
redes
Una de las
propuestas interesantes de la sociología contemporánea, recuperada de estudios
antropológicos y lingüísticos, es el de que la sociedad se organiza a través de
redes de comunicación e intercambio. Ésta es una tendencia contemporánea que se
refuerza con los medios de comunicación electrónica. Según el sociólogo español
Manuel Castells, en la era de la información, las redes constituyen la nueva
morfología de las sociedades y ofrecen una posibilidad de relación más flexible
y dinámica.
También se
constituyen redes en la organización de comunidades para la solución de un problema
local; en la conformación de grupos de poder relacionados a través de matrimonios,
empresas y puestos políticos; en el funcionamiento de organizaciones complejas como
universidades, empresas o fundaciones de asistencia social y, como veremos más adelante,
cuando se conforma el llamado capital social. Igualmente, este concepto permite
entender cómo funcionan nuevos arreglos de intereses en donde confluyen
diversas instituciones como universidades, empresas y gobierno para la atención
de un problema. En todo caso, tal vez la utilidad más importante de esta
herramienta conceptual sea para entender cómo se está transformando la sociedad
contemporánea e imaginar formas de relación más extensas y menos verticales en
su estructura.
El capital
social
Éste
consiste en esos lazos creados entre grupos de individuos que fortalecen a una
comunidad y le dan seguridad frente a las amenazas procedentes del entorno.
Aunque casi
desde principios de siglo hay textos que se refieren al capital social dándole distintos
significados, fue el francés Pierre
Bourdieu quien le dio contenido sociológico al definirlo como uno de los elementos
del capital, concepto al que entendía en una dimensión intelectual y afectiva
además de su significado económico; definía al capital social como “la suma de recursos potenciales o
existentes vinculados con la posesión de una red duradera de relaciones de
reconocimiento y conocimiento mutuo que proveen a cada uno de sus miembros con
el apoyo de capital construido colectivamente”.
La
sociología norteamericana se interesó por el concepto y lo popularizó en su quehacer
sociológico. Robert Putnam, quien ha analizado extensamente el capital social,
lo define como “una red de
solidaridades” o como “normas informales
llevadas a la práctica para promover la cooperación entre dos o más individuos”.
Con frecuencia se asocia el capital social a la existencia de una saludable
sociedad civil; es decir, a la presencia de individuos y grupos organizados que
no están directamente vinculados con la política y que participan creativa y
propositivamente en la vida colectiva. En este sentido las asociaciones voluntarias
son vistas como ejemplo de redes de confianza en donde la solidaridad y la
cooperación se manifiestan a partir de objetivos e identidades compartidos.


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